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Empleabilidad S. XXI

Publicado: 2012-09-04

Ya se ha vuelto casi un cliché decir que el mundo de hoy es cambiante y competitivo. Está demás decir cuáles son las nuevas competencias que el día de hoy los nuevos trabajadores tenemos que desarrollar para ser más empleables. Sin embargo, si bien muchos saben de lo que ahora me refiero, existen muchos jóvenes que no, es más, no necesariamente son los jóvenes quienes tienen que cumplir con ciertas competencias obligatorias para poder incorporarse o reincorporarse al mundo laboral, sino también, personas que a lo largo de su carrera han ido “desgastando” aquellas competencias que tenían y que hoy por hoy, ya no son valoradas ni útiles. A continuación daré una corta y resumida lista de competencias que un profesional de hoy tiene que tener como básico.

Tecnología: En un mundo globalizado el no tener Linkedin o no tener Facebook, se ha vuelto casi un sinónimo de “tratar de esconder algo” o de “no ser una persona clara”. El no aparecer en Google o simplemente el hecho de no saber casi perfectamente herramientas tan básicas como Word o Excel, son un pecado para el profesional que quiere ser empleable. Persona que no sabe Excel, Word o Power Point simplemente no tiene espacio en las empresas de hoy. Al igual que las personas que se sobre exponen de una forma negativa o no controla lo que dicen en las redes sociales, puede ser malinterpretadas. Todos estamos expuestos y en la actualidad, las empresas créanlo o no revisan esa parte de su futuro trabajador.

Capacitación Constante: Si bien muchos de los profesionales, terminamos nuestra carrera, quizás en una universidad de prestigio o tal vez con muy altas notas, eso a lo largo no sirve de mucho si es que pasan tres o cuatro años y no hemos recibido capacitaciones o actualmente no estamos estudiando algún diplomado o maestrías. Una vez más, el mundo cambia y como profesionales que ofrecemos servicios a empresas, tenemos que tomar en cuenta que aquellos servicios que ofrecemos tienen que estar a la vanguardia. Por ejemplo, si tenemos dos productos ambos satisfacen las mismas necesidades y cuestan lo mismo, pero uno se llama Pentium II y el otro Pentium III ¿Cuál compraríamos? Posiblemente ninguno, porque compraría el Corel I5.

Referencias y Redes de Confianza: Toda experiencia laboral que hayamos podido tener no es nada si no existe una referencia que compruebe que realmente hemos estado ahí y  hemos hecho lo que dijimos que hacíamos. Para ello, tenemos que cultivar una red de confianza, abran un Excel en su computadora personal, creen un cuadro con nombre, correo, teléfono, universidad y especialidad, y agreguen a las personas que consideren que nos puedan ser  “útiles” en el futuro. Por ejemplo, tenemos una empresa propia y hemos creado artesanalmente una red de la cual todos compartimos la misma información, es el cierre del mes y tenemos que enviarle a nuestro contador la información relevante para que declare ante la SUNAT, pero se nos cae la red y se des configura, nosotros no logramos encontrar la solución ¿Qué hacemos? La respuesta sería buscar un técnico ¿Cuál? Ahí es donde entra nuestra Red de Confianza, si no conocemos a ninguno de confianza ¿Cómo vamos a encontrar a alguien que con pruebas nos demuestre que sabe y no nos haga perder más el tiempo? ¿Cuánto tiempo perderíamos?

Esto no solo funciona para empresas propias o para el área laboral, sino también para nuestra vida personal ¿necesitas un medico oncólogo? Lo tienes porque seguramente tu amiga te recomendó uno en algún momento que no lo necesitabas, pero lo guardaste en tu Red. Ahora has ahorrado tiempo.

Actitud: Esta es una de las más importantes. “No puedes cambiar la cara que tienes, pero sí la cara que pones”. Tanto en el trabajo y más cuando estamos buscando empleo, tenemos que demostrar con nuestras expresiones o lenguaje corporal que realmente tenemos las ganas para hacer algo. No solo basta sentirlo, sino hay que demostrarlo. Todo en el mundo laboral se basa en percepciones, en lo que dices, en lo que haces. Hay un buen refrán que dice “En el trabajo solo se mira, se escucha y no se habla”. Sin embargo, tenemos que ser lo sufrientemente inteligentes para controlar nuestras emociones en el trabajo y hacernos notar de la mejor manera posible y es así como llegamos al último factor.

Reconocimiento: Nadie pide que seamos súper estrellas con fotógrafos a nuestros lados o cámaras de televisión, pero en el trabajo no podemos ser un fantasma a quien nadie vio o al que nadie sorprendió con su buen trabajo. Tenemos que sorprender, tenemos que ser reconocidos por superar lo proyectado. Ese tipo de reconocimientos son los que cuentan. No es bueno ser reconocido por tardón o por ser el galán de la oficina, es preferible ser reconocido por ser el súper trabajador por tus jefes, a ser conocido por el súper ocioso o demorón. Si recién queremos incorporarnos al mundo laboral ¿Cómo podemos ser reconocidos? Con nuestro puesto en la universidad ¿estamos en tercio, quinto o decimo superior? Podemos ser reconocidos por ganar concursos, ser líderes en el salón o inclusive por tener algún blog. Hay miles de formas de ser reconocido y eso influye muchísimo al momento de escoger a alguien.

Existen muchísimos más factores que hoy por hoy están de moda y que todos los profesionales tenemos que seguir y saber adaptarnos para poder seguir siendo empleables. Hay que tener en cuenta que si no cumplimos con uno de estos principios y tratamos de cambiar uno a medias o solamente ponemos parches a lo que hacemos mal, no cuenta. Tenemos que tomar el paquete completo, es decir, si soy reconocido como el flojo en la oficina y trato de cambiar esto, siendo más trabajador y empeñoso en lo que hago, no sirve de nada si al final en las redes sociales soy un troll que se expresa con lisuras y molesta a los demás. Piensen en eso y hasta la próxima con más sobre empleabilidad.


Escrito por

Marco Sausa

Soy licenciado en Administración de Empresas de la Universidad de Lima. Escritor, emprendedor, viajero y vivo en los Estados Unidos.


Publicado en

MARCO EMPRESARIAL

Comentarios y Análisis políticos - económicos desde una perspectiva empresarial.