América Latina en la crisis
Sin lugar a dudas este es un buen momento para la mayoría de los países de la región. Chile, Colombia, Brasil y Perú son, según muchos economistas de renombre, los que mejor enfrentarán esta crisis gracias a las reservas que acumularon a lo largo de la década pasada, las buenas políticas macro económicas empleadas y la regulación a la banca con las tasas de interés.
Sin embargo, muchos de estos países si bien tienen reservas para emplear políticas para reactivar la economía en caso de que esta se vea afectada por elementos externos, muchas de esas reservas no alcanzan para los cinco o tal vez siete años que podría durar esta crisis, siendo pesimistas.
Lo cierto es que no se sabe cuál será el impacto real de esta crisis en el mundo, y ese es el motivo del por qué tenemos estas altas tasas de volatilidad en los mercados, esta crisis no sólo se ha presentado como una crisis de falta de decisión política, sino también como una crisis de inseguridad y miedo.
Es propio reconocer, que hasta ahora, las políticas macro económicas empleadas por el gobierno están manejando bien el destino del país, pero como en todo gobierno con tendencias socialistas los programas asistencialistas, el ensanchamiento de la burocracia con la creación de ministerios, una mayor rigidez en las normas laborales (a pesar que somos uno de los países con normas laborales más rígidas en toda América Latina), entre otro factores siguen siendo una piedra en el zapato para poder reafirmar la confianza.
Al no conocer el real impacto que tendrá esta crisis, dado que contagia a muchos países del globo, América Latina hace bien enfocando sus miradas en sus mercados internos o en mercados emergentes del Asia.
Lo que se espera después de esta crisis es que muchos países de la región dejen de ser países en vías de desarrollo y pasen a formar del conjunto de países desarrollados, países como Brasil, Chile e inclusive Colombia y que muchos de los desarrollados de hoy, pasen a ser países en reestructuración económica. Esta es la década de América Latina, sin duda, siempre y cuando la demagogia y el populismo no se apoderen de las mentes de nuestros gobernantes y lo poco que tenemos en reservas, que muchos estiman que sólo durará para dos o tres años, en el caso de Perú, sea para algo productivo y a largo plazo; además, de no cambiar las reglas del juego y no crear normas proteccionistas o crear programas sociales que sólo sirvan como instrumento político del gobierno de turno o por alguna promesa de campaña.